Tipos de struts en un stent y por qué importan

Tipos de struts en un stent y por qué importan

Publicado el 10 de agosto de 2026 Sara Almahano

Por qué un stent no es solo una malla metálica

Cuando se habla de un stent, muchas veces parece que hablamos solo de una especie de muelle metálico que se coloca donde hay una estrechez. Pero un stent no es solo eso. Dentro de los stents hay diferencias que importan mucho en el momento de tratar una lesión, y una de las más importantes tiene que ver con la forma de sus celdas, que son los struts.

Esto tiene bastante peso cuando se está valorando qué stent implantar, porque la lesión no siempre es igual. No es lo mismo una lesión en un tramo recto que una lesión en una bifurcación, ni una lesión más calcificada que otra que se adapta mejor. Por eso elegir bien el stent tiene sentido antes de implantarlo, y conocer estas diferencias ayuda a tratar con más seguridad.

Qué son los struts y qué tipos pueden encontrarse

Los struts son, dicho de una forma sencilla, las celdas que forman el stent. Y esas celdas no tienen siempre la misma forma. Puede haber celdas en rombo, rectangulares, hexagonales, octogonales y otras variantes según el stent que se use. Parece un detalle pequeño, pero no lo es.

Al final, cuando se habla de tipos de struts en un stent, se está hablando de cómo está construido ese stent y de cómo puede comportarse una vez implantado. La tipología del strut y su forma cambian la manera en que el stent se adapta a la lesión y también lo que puede pasar alrededor de esa zona.

Cómo influye el tipo de strut según la lesión

El tipo de strut influye según dónde esté la lesión y cómo sea esa lesión. Si está en una bifurcación, si hay una rama cerca o si la zona está más calcificada, la elección puede cambiar. Ahí es donde deja de ser un detalle curioso y pasa a ser una parte del tratamiento.

Porque una forma de celda puede venir mejor en un caso y peor en otro. Y eso afecta a la seguridad con la que se trata la lesión. Elegir un stent pensando en el tipo de strut permite ajustar mejor la decisión a lo que se está viendo en el cateterismo.

Lesiones en bifurcaciones y riesgo de comprometer una rama

En una lesión con una rama cerca, como puede pasar en una bifurcación, la forma del strut puede marcar bastante la diferencia. Si se implanta un stent con una geometría que compromete esa salida, se puede tapar la rama y crear un problema donde antes no lo había.

Por eso, en una lesión con una diagonal, por ejemplo, hay que pensar bien qué diseño encaja mejor. Un stent con una forma de celda más adecuada puede tratar la lesión principal y a la vez proteger esa rama para que no quede comprometida.

Lesiones calcificadas y necesidad de adaptación

Cuando la lesión es más calcificada, la adaptación del stent también importa. En esos casos no basta con pensar solo en poner un stent en el sitio de la estrechez, porque la propia lesión puede hacer que el comportamiento del stent no sea igual que en una zona menos rígida.

Ahí vuelve a entrar en juego el tipo de strut. Según la forma de la celda, puede interesar más una opción que otra para que el stent se adapte mejor a esa anatomía y permita tratar la lesión con más control.

La forma de la celda puede cambiar la estrategia

La forma de la celda puede cambiar la estrategia porque condiciona cómo se va a comportar el stent en una lesión concreta. Si una celda rectangular puede comprometer una rama en un caso determinado, entonces la decisión ya no depende solo del tamaño del vaso o de la longitud que hay que cubrir.

En ese punto, la estrategia pasa por elegir el stent que mejor encaje con esa anatomía y con ese tipo de lesión. A veces puede interesar más una forma hexagonal, otras veces otra distinta. Lo importante es entender que la geometría del stent también entra en la decisión y puede hacer que el tratamiento sea más seguro.

Conocer los stents disponibles también es parte del tratamiento

Por eso también es muy importante conocer bien los stents que hay disponibles y cómo es cada uno. Saber qué forma tiene cada strut, qué tipología presenta y en qué situaciones puede venir mejor forma parte de la preparación antes de implantarlo.

El diámetro y la longitud, por supuesto, también se miran. Eso se da por hecho. Pero quedarse solo con esas medidas es quedarse corto. Conocer los stents disponibles permite elegir con más criterio según la lesión que tienes delante.

Elegir bien el stent es un detalle pequeño con mucho impacto

Desde fuera puede parecer una diferencia mínima, porque al final todos son stents y todos se implantan para tratar una estrechez. Pero cuando te fijas en los tipos de struts en un stent, ves que ese detalle cambia bastante la forma de abordar una lesión concreta.

Y ahí está la importancia de conocerlos. La forma de la celda, el tipo de strut y el stent que se elige pueden ayudar a tratar mejor una bifurcación, a respetar una rama o a adaptarse mejor a una lesión calcificada. Parece una tontería al principio, pero en la práctica tiene mucho impacto.

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