Pericarditis y dolor torácico: cuando no es un infarto

Pericarditis y dolor torácico: cuando no es un infarto

Publicado el 18 de junio de 2026 Sara Almahano

Por qué la pericarditis también puede causar dolor torácico

Cuando hablamos de dolor torácico, mucha gente piensa directamente en un infarto, en una arteria coronaria tapada o en un trombo. Pero no siempre va por ahí. La Pericarditis también puede dar dolor en el pecho y puede hacerlo de una forma que asusta, porque a veces se parece bastante a otros cuadros más graves y puede hacer que se active todo el circuito de urgencia.

Por eso merece la pena dejar una idea clara desde el principio: no todos los dolores torácicos significan lo mismo, pero todos hay que tomárselos en serio. La pericarditis aguda puede dar clínica llamativa, cambios en el electrocardiograma y mucha preocupación, y precisamente por eso no conviene banalizarla ni pensar que si luego no hay una obstrucción coronaria no ha pasado nada.

Un caso real: elevación del ST y coronarias sanas

El otro día vimos un caso muy representativo. Llega un paciente con dolor torácico, en el electrocardiograma aparece una elevación del ST y se activa como código de infarto. Hasta ahí, todo encaja con lo que cualquiera pensaría en un primer momento: hay que correr, valorar rápido y descartar que haya una arteria cerrada.

Lo llamativo vino después. Se hizo el cateterismo y las coronarias estaban sanas. Es decir, no había una obstrucción coronaria que explicara ese cuadro. Y ahí es donde se ve muy bien algo que a veces cuesta explicar fuera del entorno sanitario: una pericarditis también puede presentarse con dolor torácico y con hallazgos que obligan a estudiar al paciente como si fuera un síndrome coronario agudo hasta demostrar lo contrario.

Lo que mostró el electrocardiograma

El electrocardiograma enseñaba una elevación del ST, que es justo una de esas cosas que hacen saltar todas las alarmas. Y es lógico que sea así, porque ante ese hallazgo no se puede asumir nada a la ligera. El ECG orienta, pero no siempre da por sí solo la respuesta definitiva, y en algunos casos de Pericarditis puede generar mucha confusión inicial. Incluso cuando alguien busca información sobre derrame pericardico o sobre pericarditis, lo que suele encontrar es precisamente esa dificultad para diferenciar cuadros que en la práctica pueden parecerse al principio.

Cuando el cateterismo descarta obstrucción coronaria

Cuando se entra a estudiar las coronarias y se ve que están sanas, cambia por completo el enfoque. No porque el dolor deje de importar, sino porque ya sabes que no viene de una arteria coronaria obstruida. En ese momento hay que pensar en otras causas, y una de ellas es la pericarditis. Ese paso es clave para no reducir todo dolor torácico a un infarto y para entender que el diagnóstico a veces se aclara solo después de haber descartado lo más urgente.

Pericarditis, infarto y otras causas de dolor en el pecho

Aquí el mensaje no es complicar las cosas, sino justo lo contrario: entender que el dolor torácico tiene varias posibles causas y que algunas se parecen mucho entre sí al inicio. Un infarto es una de ellas, claro, pero no es la única. La Pericarditis entra dentro de esos diagnósticos que hay que tener presentes, porque puede dar dolor importante y puede simular un cuadro coronario.

También pasa que muchas personas, cuando buscan información, mezclan términos como covid y pericarditis, derrame pericardico cronico o derrame pericardico leve tratamiento, y al final se hacen un lío. Lo importante es no intentar autodiagnosticarse en casa a partir de síntomas sueltos o de una búsqueda en internet. Un dolor en el pecho necesita valoración real, sobre todo si no cede o si se acompaña de otros signos de alarma.

Y además, dentro del mismo problema puede haber matices. No es lo mismo una pericarditis sin más que una situación asociada a derrame pericárdico, aunque sea un derrame pericardico leve. Tampoco es lo mismo hablar de adultos que de derrame pericardico en pediatria. Por eso conviene no simplificar demasiado: el nombre puede sonar parecido, pero la valoración clínica es la que marca la diferencia.

Señales de alarma que no se deben ignorar

Hay una parte que sí tiene que quedar muy clara: ante cualquier dolor torácico hay que estar atentos a las señales de alarma. Si el dolor no pasa en reposo, si aprieta, si preocupa de verdad o si se acompaña de irradiación hacia la mandíbula, la espalda o el brazo, no hay que esperar a ver si se quita solo. Ese tipo de síntomas no son para observarlos durante horas en casa.

A veces la gente intenta aguantar, pensar que será muscular o buscar una explicación rápida, pero con el pecho no conviene jugar. Da igual que luego sea una pericarditis, un infarto u otra causa: lo primero es pedir ayuda y dejar que se valore bien. Incluso después, cuando ya se confirma el diagnóstico, pueden entrar en juego aspectos como los cuidados de enfermeria en pericarditis, el seguimiento o el manejo de un posible derrame, pero eso viene después de haber hecho lo urgente.

Cuándo llamar al 112

Hay que llamar al 112 cuando aparece un dolor torácico que no cede en reposo, cuando irradia a mandíbula o espalda, cuando se acompaña de malestar importante o cuando simplemente la sensación es que algo no va bien. Mejor pecar de prudentes que llegar tarde. En estos casos, esperar en casa a ver si mejora no es una buena idea.

Qué debe quedar claro sobre la pericarditis

Si hubiera que resumir todo en una idea sencilla, sería esta: la Pericarditis también puede producir dolor torácico y puede parecerse mucho a un infarto al principio. Que luego las coronarias estén sanas no significa que el dolor no fuera serio ni que la activación inicial estuviera de más. Al revés, significa que se hizo lo que había que hacer para descartar lo más grave primero.

Así que conviene quedarse con dos mensajes. El primero, que no todo dolor torácico es por un trombo en una arteria. El segundo, que cualquier dolor torácico con signos de alarma debe hacer consultar de inmediato. Luego ya se verá si se trata de pericarditis aguda, de un cuadro con derrame pericárdico leve o de otra causa, pero lo importante es no restarle importancia desde el principio.

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